
Siento en mi corazón que los cortos días de tu amor no se han quedado perdidos en aquellos breves años de tu vida.
Y me pongo a buscar el sitio en donde, lejos del lento robo del polvo, los guardas ahora; y encuentro en mi soledad algún cantar de tus anocheceres, que murió dejando, sin embargo, un eco inmortal; y los suspiros de tus horas defraudadas los hallo anidados en la cálida quietud del mediodía de otoño.
Tus anhelos vienen de la colmena del pasado a rondar mi corazón, y yo me siento silencioso a escuchar sus alas.
La fujitiva. Rabindranath Tagore.

Mi corazón se mustia en silencio, y no sé decir por qué. Son cosas pequeñitas que nunca pide, ni entiende, ni recuerda.

No hay comentarios:
Publicar un comentario