
Serena tu espíritu, vive
tu vida en paz.
Si sólo eres sombra que traga
la eternidad,
¿por qué te torturas, por qué
sufrir, llorar?
¿Qué fuiste infeliz una hora?
pues búscala...
¿En dónde se encuentra esa hora?
Pasó..., ¡no es más!
Tu pobre vivir, malo, bueno,
cayendo va
en un pozo obscuro... Las dichas
¿qué más te dan,
si apenas adviertes un goce
ya muerto está?
¡Serena tu espíritu, vive
tu vida en paz!
Serenidad. Amado Nervo.

Mi corazón se mustia en silencio, y no sé decir por qué. Son cosas pequeñitas que nunca pide, ni entiende, ni recuerda.

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