
En el relámpago de un instante, he visto en mi vida la inmensidad de tu creación; de tu creación entre mil ruinas, de mundo a mundo.
¡Qué llanto de indignidad cuando miro mi vida en manos de las horas locas! Pero cuando la veo en tus manos, comprendo que es demasiado preciosa para ser malgastada en la sombra.
¡Qué llanto de indignidad cuando miro mi vida en manos de las horas locas! Pero cuando la veo en tus manos, comprendo que es demasiado preciosa para ser malgastada en la sombra.
La Cosecha. Rabindranath Tagore.

Mi corazón se mustia en silencio, y no sé decir por qué. Son cosas pequeñitas que nunca pide, ni entiende, ni recuerda.

No hay comentarios:
Publicar un comentario