
Mi lecho ha sido la pesadumbre, y los ojos se me caen. Y me pesa el corazón, sin ganas todavía de salir a la atropellada alegría de la mañana.
¡Corre un velo sobre esta luz desnuda; llama a ti este agrio resplandor y esta vida danzadora! ¡Y que la tierna sombra de tu manto me ampare, y guarde mi dolor del golpe del mundo!
¡Corre un velo sobre esta luz desnuda; llama a ti este agrio resplandor y esta vida danzadora! ¡Y que la tierna sombra de tu manto me ampare, y guarde mi dolor del golpe del mundo!
La Cosecha. Rabindranath Tagore.

Mi corazón se mustia en silencio, y no sé decir por qué. Son cosas pequeñitas que nunca pide, ni entiende, ni recuerda.

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