
-No creo en eso. Cada uno trata de exhibir su talento, y eso es todo. No vale la pena. Si todo el mundo se quedara tranquilo no habría tanta desdicha en el mundo. Yo misma, lo confieso, no soy más que una presuntuosa cualquiera.
Señorita Ping Sing. Tedio. Cuentistas de la nueva China.

Mi corazón se mustia en silencio, y no sé decir por qué. Son cosas pequeñitas que nunca pide, ni entiende, ni recuerda.

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