
No olvidaba a Fong Yung, pero ésta fue al principio como el reflejo de una rama de sauce sobre el agua tranquila, luego como el perfume de un campo de trébol recién segado al ponerse el sol, y por último, como el sonido de una flauta que se aleja de noche por el lago, hasta que al fin el oído apenas puede percibir el momento en que desaparece por completo...
Shangai Hotel. Vicki Baum.

Mi corazón se mustia en silencio, y no sé decir por qué. Son cosas pequeñitas que nunca pide, ni entiende, ni recuerda.

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