
También olvidarás eso, Puschel. Tienes que pensar sobre todo en tu profesión, y en los niños..., y en muchas cosas de importancia -oyó decir a Marianne. Todavía no estaba dormido.
-Lo que pasa es que nadie sabe nada de nada -dijo él. Absolutamente nada.-Abrió los ojos y miró a Marianne-. Eso es -repitió gravemente, afirmando con la cabeza.
-Así es; nadie sabe nada de nadie -dijo Marianne.
Lo que los hombres nunca saben. Vicki Baum.

Mi corazón se mustia en silencio, y no sé decir por qué. Son cosas pequeñitas que nunca pide, ni entiende, ni recuerda.

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