
Deje de ver la felicidad como una meta última en el futuro y la comencé a ver como una colección de pequeños momentos del presente.
Me percaté de que tengo más de lo que merezco y empecé a disfrutarlo, en vez de aspirar tener más.
"Ahora sé que no hay nada tan dulce como el gozo que se recuerda ni nada tan amargo como el dolor que ya ha perdido el poder de herirnos." Rachel Field.

Mi corazón se mustia en silencio, y no sé decir por qué. Son cosas pequeñitas que nunca pide, ni entiende, ni recuerda.
¿Qué hacer cuando la nostalgia huele tan bien? © Todos los derechos reservados
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